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Gatos y bebés, ¿qué tal se llevan?

Es normal que ante la llegada de un recién nacido a casa nos preguntemos ¿cómo reaccionará nuestro gato?

Sabemos que los felinos son muy sensibles a los cambios, de cualquier tipo, y este (aunque el recién nacido sea pequeñín…) va a afectar claramente a nuestros bigotudos amigos.

Una convivencia en armonía, sea con otros gatos, con perros o con un bebé recién llegado, empieza con la preparación del encuentro y, después, con unas pautas a seguir sencillas pero muy importantes.

Para que gato y bebé empiecen con buen pie su convivencia, estos son los consejos a tener en cuenta:

  1. Realizar los preparativos con antelación: durante la última fase del embarazo mejor que después del nacimiento, para que al gato no se encuentre de repente con tal novedad. Acomodar una habitación para el bebé, marcándole desde un principio las normas al gato para que sepa que ese es territorio de otro, y redistribuir los muebles para que el nuevo escenario quede definido lo antes posible.

Dentro de estos preparativos, poner Feliway difusor unas semanas antes de que el bebé llegue a casa es cien por cien recomendable. Ayudará mucho a que el ambiente sea más tranquilo y nuestro gato esté relajado.

  1. Actuar con calma: los gatos son tremendamente sensibles a nuestras emociones, sensaciones y reacciones, con lo cual, un periodo de estrés por nuestra parte podría tener un efecto de contagio y generar estrés también para él.  Asociar la llegada del bebé con una sensación estresante no es comenzar de la mejor manera.
  2. Presentar el niño al gato de forma gradual: nunca de manera forzada, impactante o improvisada. El gato debe oler al niño (siempre con nuestra extrema vigilancia), jugar un poco con él, con una distancia “de seguridad” sobre todo al principio, y debe reconocerle como un aliado no como un competidor por el territorio, los mimos o la comida.
  3. Demostrarle cariño como de costumbre: sin cambios, ni por exceso ni por defecto. Por ejemplo si el papá coge al niño, la mamá le hace mimos al gato o viceversa. Así evitamos cualquier sensación de “competencia”.
  4. Vigilar a ambos en todo momento: el bebé y el gato siempre dentro de nuestro campo de visión!! Los bebés son por naturaleza curiosos y traviesos, y no tienen miedo. Juegan con todo y un gato es un juguete en potencia para ellos, pero al gato le gusta jugar, no ser un juguete, podría asustarse  o incluso sentirse atacado, reaccionando de manera que el pequeñín también se asuste y de pronto todos estemos estresados…
  5. Conseguir que el gato relacione la presencia del niño con cosas positivas: todo se aprende mejor cuando relacionamos el aprendizaje con cosas buenas.  Es fundamental y es aplicable tanto al gato como al bebé. Los dos aprenden de su convivencia y si los dos lo asocian con cosas buenas siempre se llevarán bien. No estará de más que premiemos el buen comportamiento de nuestro gato con algún regalito extra, una golosina, una chuchería… porque eso reforzará la asociación de cosas buenas.

Es recomendable tener especial cuidado con la cuna, intentando que el gato lo relacione con un lugar que no es para él, que es territorio del bebé y solamente del bebé. Llevarle al gato alguna prenda del bebé para que la identifique y que la asocie con la cuna es una buena manera de decirle que la “propiedad” de ese espacio es del bebé.

Gato y bebé pueden convivir y compartir espacio perfectamente. De hecho, hay muchos expertos que afirman que el crecimiento de un niño al lado de un gato tiene muchas connotaciones, vivencias y experiencias recomendables y positivas.

Nos encantaría conocer vuestras experiencias de convivencia con gatos y bebés. Si nos las queréis explicar, comentad en este post o en nuestra Página de Facebook!

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5 comentarios
  1. gemma
    gemma Dice:

    Hola por razones personalea tuve que dejar a mi gato con una mujer maravillosa que convivia con mas gatos,gracias a dios ahora mi situacion ha cambiado y puedo recuperar a mi gata,la cuestion es q tng un bebé de seis meses…como debo hacerlo?tengo miedo de la reaccion del gato…

    Responder

Trackbacks y pingbacks

  1. […] Gatos y niños pueden llevarse bien, desde luego, pero hay que proceder de la manera adecuada, muy especialmente  cuando hay bebés. […]

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