Es evidente que gatos y perros son muy diferentes en muchos aspectos. Y el dicho popular de “llevarse como perros y gatos” nos lleva a pensar que la convivencia pacífica entre ambos es prácticamente imposible. Son dos especies diferentes, sí, desde luego, pero no son diferencias irreconciliables. Vamos a profundizar un poco en cómo es cada uno.

Los perros son más sociables, obedientes y en general se adaptan mejor a los cambios. Los gatos son más celosos de su territorio, solitarios, curiosos y les gusta llevar la voz cantante, ser el centro de atención.

Los instintos primarios de las dos especies impulsan al perro a perseguir y al gato a huir, pero estamos hablando de animales domésticos que no necesitan luchar por satisfacer sus necesidades básicas, no tienen que luchar por sus alimentos y están muy socializados.

El instinto básico principal, el de cazar, se puede canalizar a través de juegos y actividades lúdicas. Lo más importante para la convivencia es el rol del dueño, el tiempo que dedica a jugar, correr y mimar a sus animales de compañía. Si le dedicamos tiempo a nuestros amigos ellos pueden convivir de manera equilibrada.

En este vídeo podéis ver a Noi (la gatita) y Andreita (la perrita), compañeras de vida de nuestra amiga Isabel Sánchez. Muchas gracias, Isabel, por compartir este precioso momento con nosotros.

El momento más importante para la futura convivencia de gatos y perros es el momento de la “presentación”. Para ello el perro debe estar tranquilo, habiendo paseado, hecho ejercicio, jugado y comido lo suficiente. Y deberemos felicitarle por su buena conducta haciéndole entender que se está portando bien.

Además, es recomendable tener al perro sujeto o atado en el momento de presentarle al gato para que este pueda merodear a sus anchas y coger confianza sin sentirse amenazado y, por tanto, sin que sienta la necesidad de huir y esconderse.

Deberemos preparar el territorio para la convivencia, disponiendo espacios independientes para que cada uno pueda dormir y comer con tranquilidad. A los gatos no les gusta demasiado compartir, así que deberemos respetar su sentido de la propiedad sobre los territorios y los objetos.

Feliway sprayColocaremos el cajón de arena del gato, su cama y sus comederos fuera del alcance del perro y dispondremos de espacios en alto donde pueda descansar o esconderse en caso de que surgiese un conflicto.

Un recurso muy eficaz que podemos utilizar es rociarnos las manos con Feliway spray y frotar con ellas las patas y el cuerpo del perro , que para él es totalmente inocuo y sobre el gato tendrá un efecto tranquilizador extraordinario.

Si el gato se muestra desconfiado y no quiere acercarse demasiado, no hay que forzarle en absoluto a hacerlo. Dejemos que lo inspeccione y juegue a distancia y el tiempo será el encargado de ayudar a que se vaya acercando y que la relación funcione.

Si el perro suele reaccionar con agresividad frente a las novedades, tendremos que cuidar al máximo la presentación. Conocemos a nuestro perro y sabemos detectar cuando empieza a mostrar un “interés excesivo” y está dispuesto a “enfadarse”. No debemos dar la oportunidad de que se muestre agresivo porque una primera reacción mala puede marcar la futura relación entre perro y gato. Debemos hacer presentaciones lo suficientemente cortas como para que no surjan roces. El ambiente debe ser agradable para los dos.

Se puede hacer la presentación entre perro y gato igual que se hace entre dos gatos.
Si desde pequeños están acostumbrados a ver a miembros de otras especies, todo será más fácil. Es importante conocer tanto al perro como al gato, sus experiencias previas, sus reacciones ante las novedades y adaptarnos a su ritmo.

Hay que tener en cuenta que si las mascotas son adultas este proceso de adaptación entre ellas será más largo. De cachorros es más fácil crear un vínculo amistoso, aunque no se puede generalizar de manera absoluta porque cada animal y cada caso son diferentes.

Insistimos, somos nosotros, los propietarios, los que a través de una actitud correcta y responsable facilitaremos la convivencia. Es cuestión de tiempo, paciencia y mucho cariño para todos. Y seguro que se hacen muy amigos, conviviendo en armonía y haciéndonos disfrutar de maravillosos momentos.

Este vídeo es un buen testimonio de lo bien que gatos y perros pueden convivir.

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