,

Hipertensión arterial, ¿también mi gato puede sufrirla?

La hipertensión arterial es una enfermedad muy habitual en los seres humanos, seguro que conoces a alguien que toma medicación para controlarla, pero ¿puede sufrirla tu gato?

La respuesta es sí: los gatos domésticos que entran en la edad sénior, a partir aproximadamente de los siete años, empiezan a tener un riesgo alto de sufrir hipertensión arterial. Son en esto muy parecidos a nosotros, que conforme nos hacemos mayores aumenta el riesgo de que nuestra tensión arterial se eleve demasiado.

¿En qué consiste la hipertensión arterial en un gato?

Al igual que ocurre en las personas, la hipertensión arterial puede ser muy peligrosa para la salud de los gatos, por eso se la conoce como el asesino silencioso.

Un felino sin problemas circulatorios tendrá una presión arterial por debajo de 150/95 (la presión arterial normal en una persona adulta es de 12/7 aproximadamente, para que te hagas una idea, bastante inferior a la normal en un gato). Si la presión arterial sube, el animal empezará a sufrir problemas, que se irán acentuando si este aumento es muy grande o si se mantiene durante mucho tiempo: afecta a la vista, incluso puede llegar a causar ceguera súbita; además, lesiona los riñones, el sistema nervioso y el corazón.

Lo más peligroso de la hipertensión es que solo vemos sus efectos cuando los daños son graves. Mientras tanto, este auténtico asesino silencioso va produciendo lesiones en el organismo de nuestro compañero de cuatro patas que pueden llegar a ser irreversibles, pero le podemos desenmascarar.

Que llamemos “asesino silencioso” a la hipertensión no es nada exagerado: puede acabar con la vida de tu gato o, al menos, con la mayor parte de su calidad de vida, sin que te des cuenta hasta que sea irremediable.

¿Cómo podemos evitar que la hipertensión arterial acabe con nuestro amigo felino? Es muy sencillo, tanto como seguir este consejo: lleva a tu gato periódicamente al veterinario.

Las revisiones veterinarias periódicas son muy necesarias en gatos de cualquier edad, pero más a partir de los siete años porque, como nos ocurre a sus humanos, cuando envejecen pueden aparecer todo tipo de problemas patológicos. Si el veterinario los detecta a tiempo, se pueden controlar bien casi todos; si solo llevamos a nuestro gato al veterinario cuando lo vemos enfermo, puede que sea demasiado tarde.

En estas revisiones periódicas el veterinario medirá la presión arterial de tu gato. Lo habitual es que lo haga con un manguito similar al que se utiliza para medirla en las personas, aunque adaptado al tamaño de tu compañero felino. Los puntos más habituales para hacer la medición son la base de la cola o una de las patitas y la prueba es totalmente indolora; eso sí, tu amigo deberá estar habituado a que lo “manosee” un poco el veterinario, pero eso seguro que no es un problema porque eres un propietario responsable y ha ido habitualmente a revisiones y consultas durante toda su vida. ¿A que sí?

Si quieres saber más sobre la hipertensión arterial en los gatos te invitamos a conocer a Amodeus, un felino que ya ha cumplido los siete años y que necesita tener controlada su hipertensión para seguir viviendo feliz otros siete más… ¡Por lo menos!

Visita su web para conocer mejor al asesino silencioso y a combatirlo www.amodeus.vet

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *