Un gato y un pez exótico… ¿pueden convivir?

La imagen habitual de un gato y un pez es la del gato mirando fijamente la pecera y pensando como sacar al pez para que le sirva de almuerzo, o simplemente para jugar con él dándole con la pata.  El pez puede ser al mismo tiempo una presa y un juguete.

Pero eso no quiere decir que si nos gustan los peces y tenemos un gato en casa tengamos necesariamente un conflicto.

gatos y peces exóticosPuesto que estamos hablando de peces exóticos, lo más importante es garantizar las condiciones óptimas para el pez. No sirve cualquier pecera, las condiciones ambientales deben estar más controladas que con los peces comunes y, pensando en nuestro felino amigo, hay que tomar medidas especiales.

Una recomendación fundamental: pedir consejo a los expertos. En la tienda de animales exóticos donde compremos los peces, expliquémosle a los profesionales del establecimiento que nuestra pecera, nuestro acuario, va a estar en una casa donde hay un gato. Ellos nos aconsejarán qué tipo de acuario es el más adecuado, dónde es más recomendable ubicarlo y qué precauciones “extra” debemos tener.

Algunos consejos básicos son los siguientes:

  • No poner el acuario al alcance directo de nuestro felino amigo. Evitemos colocar a nuestro nuevo huésped en sitios dónde el gato pueda acceder sin problema.
  • No pongamos en riesgo a los peces colocando la pecera en un lugar donde el equilibrio sea inestable o pueda resultar fácil darle un golpe. El lugar debe ser seguro pero accesible para nosotros.
  • Es aconsejable un acuario que disponga de tapa para evitar posibles accidentes como el de encontrarnos el gato dentro de la pecera porque haya querido cazar al nuevo inquilino o al pez fuera del agua porque el gato ha ido “de pesca”.
  • No hay que ocultar el pez como si no existiera, pretendiendo que nuestro gato no se de cuenta de que está en casa. Es bueno que lo vea, que sepa que forma parte de los habitantes del territorio, pero que sepa también que intentar sacarlo de la pecera no es algo que vayamos a permitir.

El gato mirará siempre al nuevo inquilino con ojos curiosos o desafiantes, como un cazador miraría su presa. Es su instinto natural, no hay que regañarle, reprenderle  o castigarle por eso.

Lo que debemos hacer es enseñarle a no subirse al acuario y hacerle comprender que el pez no es una amenaza, no es un intruso y que también cuenta con nuestro afecto. El pez no será un competidor que le quitará mimos y atenciones al gato, habrá mimos y atenciones para todos. Eso es fundamental.

La convivencia de un gato con un pez exótico tiene características diferentes a la convivencia de un gato con un perro o a la convivencia con otros gatos.

Pero también en este caso, con dos especies tan diferentes, Feliway puede ayudarnos  mucho.

Si usamos Feliway difusor en casa durante los primeros días de adaptación al nuevo compañero, si le damos algún juguete nuevo para tenerlo distraído de esa gran novedad que representa la pecera, conseguiremos que poco a poco el ambiente en casa sea relajado, que nuestro gato no esté en permanente estado de alerta (lo cual podría provocar una situación de estrés) y que asuma que el acuario y su huésped de colores forma parte de su territorio pero sin suponer ni una amenaza ni un competidor para él.

Desde luego, el gato y el pez no jugarán juntos, pero sí pueden convivir sin que la armonía del hogar se altere.

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  1. […] mismo techo, en el blog de Feliway hemos publicado uno sobre gatos, hurones y conejos, uno sobre  gatos y peces  y otro sobre perros y […]

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